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14 noviembre, 2011

Capitalizar la tragedia

Esta es la columna que escribí el domingo a pedido del diario BAE, a poco de producirse el trágico accidente de Guido Falaschi en la carrera de Turismo Carretera en Balcarce. Mensaje directo y claro, pensado para lectores de un medio especializado en economía y política. La comparto:

Cuando ocurren tragedias en el automovilismo como esta del Turismo Carretera con Guido Falaschi, se dispara el factor alarma que sólo a veces sobrevuela en los deportes de alto riesgo y comienza el proceso que sirve para capitalizar semejante pérdida. En Balcarce se combinaron varios elementos que conformaron el cóctel fatal y habrá que trabajar en cada ítem para incrementar la seguridad. Los autódromos deben tener -sin concesiones- todos los sistemas de seguridad necesarios para que autos de 1.300 kilos que viajan a más de 270 km/h no estén expuestos. Mientras que los pilotos deben tomar conciencia de las consecuencias que tiene no levantar cuando adelante hay un accidente y la visibilidad es nula. Y en cuanto a los autos, en los últimos años –y producto de otras tragedias- la ACTC implementó varios elementos que extremaron radicalmente la seguridad del piloto, como los pontones laterales, las trompas deformables, estructuras tubulares más resistentes, entre otros. Pero sigue siendo una cuenta pendiente contrarrestar el letal golpe lateral sobre el eje trasero, que transmiten la desaceleración al piloto de ese auto. Hoy el automovilismo local está de luto, pero en breve seguramente comenzará el proceso para hacer que esta tragedia no sea en vano, poder capitalizarla y minimizar los peligros en un deporte de alto riesgo.

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