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07 mayo, 2013

Cuando perder es ganar

Por Gonzalo Giorgi*

Es difícil decirle a un deportista que vaya en contra de la propia naturaleza del deporte. Pedirle que resigne la posibilidad de mejorar su resultado a cambio de algo. Pero cuando se ponen en juego vidas, hay que hacerse el replanteo y analizar que a veces perder es ganar. Hay que devolverle a las cosas el valor que realmente tienen. Entender por qué el automovilismo es un deporte de riesgo y no solamente asumirlo. Saber que el mínimo error se puede pagar muy caro y tener la frialdad necesaria cuando de uno depende la integridad física del resto de los protagonistas. Tendrán que tomar conciencia entonces los pilotos y saber que cada vez que arriesgan de más están atentando contra sus compañeros. Tendrán que entender que no serán mejores pilotos por ganar un puesto al filo del accidente cuando transitan los pelotones de atrás. Que una avivada puede tener consecuencias indeseables. Que las banderas de señalización son una alerta y no una oportunidad para “robar” algún puesto. Que no respetar la velocidad de largada puede tirarlo todo por la borda. Que devolver un toque con otro toque es de cobardes, y que responder con un contundente sobrepaso es de valientes. Que no es de corajudos enfrentar una escaramuza con los ojos cerrados y el pedal derecho a fondo. Que para sus familias ganan cuando vuelven sanos y salvos a sus casas y no cuando suben a un podio. Que siempre, pero siempre, va a ser más inteligente resignar un puesto cuando no hacerlo signifique un riesgo mayor. Que muchas veces perder en la pista es ganar en la vida. El que no arriesga no gana, dicen. Pero también que a veces perder es ganar.

*Columna que hice para la revista SóloTC en 2007 luego del accidente mortal de Guillermo Castellanos en el TC. La reedité en el blog en varias oportunidades, como en esta por el último accidente múltiple del TN en La Pampa.

1 comentario:

C.S.C La Fresneda dijo...

Muy buen post. Es válido igualmente para el karting.
Jon del Valle